La educación inicial permite a los niños adquirir el hábito de trabajo y voluntad de aprender. Estos hábitos les ayudarán a integrarse al ambiente escolar. Es importante la formación del hábito del cumplimiento de tareas y deberes, pues gracias a su esfuerzo surgirá el gusto e interés por aprender.
El desarrollo de las habilidades para la interacción se inicia desde las primeras etapas de la evolución de los niños. El objetivo es que los niños empiecen a usar estas habilidades en el jardín infantil con sus amigos. De esta manera, el futuro desempeño de los niños en el colegio y con su familia será mejor.
Es necesario que los niños desarrollen habilidades del pensamiento para que tengan éxito en los procesos de aprendizaje. En el jardín los niños y niñas ejercitan sus habilidades de pensamiento a través del juego y a través de proyectos. En casa es posible reforzar con el desarrollo de tareas, deberes y rutinas.
En el jardín los niños se hacen consientes de la capacidad que poseen para resolver situaciones de la vida cotidiana. De esta forma, fortalecen su autoestima y crean hábitos y esfuerzos que los llevarán por el camino del éxito.